Guía de viaje de Asturias, ciudades y rutas

Don Pelayo en AsturiasCon esta guía recorremos una zona que hacía tiempo quería visitar Asturias. Todo el mundo habla maravillas de esta región y me apetecía mucho comprobarlo por mí mismo. Por eso, tres amigos y yo nos decidimos a tomar parte en el descenso del Sella y, luego, disfrutaríamos de unos días para conocer otros lugares de Asturias.

Con un coche un poco destartalado salimos de Madrid el mismo 1 de agosto. ¡Qué alivio! El verano en la capital es insoportable por el calor y ya tenía ganas de irme de vacaciones. El descenso con la piragua tendría lugar el día 6, con lo que contábamos con unos días de adaptación al entorno, es decir, sidra y fabada para todos. Nuestro centro de operaciones lo instalamos en Arrionda, punto de partida de la prueba de piragüismo.

Rumbo a Ribadesella

El ambiente en este lugar era magnífico. Nuestra intención no era luchar por la victoria (que la podríamos haber conseguido si nos lo hubiéramos propuesto), así que fuimos a pasárnoslo muy bien. Mucha marcha y juerga hasta altas horas de la noche. ¡Todavía recuerdo perfectamente el gran día del descenso! ¡Había casi 1.500 participantes y alrededor de 1.000 piraguas! Mientras los favoritos salían a toda pastilla, el resto de participantes nos lo tomábamos con calma y aprovechábamos para conocer a un montón de gente.

Los veinte kilómetros los hicimos en dos horas y cuarenta y cinco minutos, un tiempo superior al realizado por los ganadores que llegaron a Ribadesella en poco más de una hora. Eso sí, lo importante es participar y, por eso, nuestro papel en la fiesta de clausura fue muy importante. Estuvimos hasta las ocho de la mañana bailando sin parar.

Los Picos de Europa

A los dos días, nos fuimos de excursión. Después de la experiencia de la piragua, ahora tocaba senderismo. Íbamos a recorrer la ruta del Cares, la más conocida en Picos de Europa. Nos levantamos muy temprano (es importante madrugar, ya que en estas fechas el camino está lleno de gente) y salimos de Arrionda con buen ánimo. En menos de seis horas estaríamos de vuelta.

El paisaje es de una gran belleza: montañas gigantes y un verde de fondo precioso. La garganta del Cares me impresionó e, incluso, sentí un poco de miedo. En dos horas y media llegamos a Caín, un pueblo muy bonito donde paramos a comer un plato típico de la cocina asturiana. Habíamos realizado la mitad del camino y todavía teníamos fuerzas, así que, después de un buen café y un rato de descanso, nos pusimos de nuevo en marcha para realizar el mismo camino, pero, esta vez , en sentido contrario.

Por falta de tiempo no pudimos realizar rutas de mayor dificultad como la que transcurre por el Macizo Central de Picos de Europa o la subida a la Morra de Lechugares. Son rutas son muy exigentes y hay que estar en muy buena forma para no quedarse tirado a mitad de camino. Como consejo práctico es importante llevar un equipaje ligero. Se agradece en la última parte del trayecto. Unas buenas botas y un mapa son el complemento ideal para no tener ningún tipo de problema. Posteriormente, nuestro viaje tomó rumbo hacia el norte.

Nos instalamos en un pequeño hotel llamado Benzúa, situado en el valle del Ardisano, muy cerca de Llanes, y desde ahí, realizamos dos excursiones muy interesantes. La primera de ellas nos llevó a Cangas de Onís, donde Don Pelayo comenzó la Reconquista, allá por el año 713. Los habitantes del lugar se encargan de recordarte constantemente este dato histórico, además de decirte que Cangas de Onís no es un pueblo, sino una ciudad y que aquí se fundó la primera capital de España. Visitamos la Iglesia de Santa María, el puente romano y, después, nos acercamos a ver la cueva del Buxu, situada a cuatro kilómetros.

Los Lagos de Covadonga

En la segunda excursión visitamos los Lagos de Covadonga. Se trata de uno de los mejores paisajes que he visto en toda mi vida. Situado a 1.100 metros desde la cima de esta montaña se ve gran parte del mar Cantábrico. La vistas son magníficas y las fotos desde el lago espectaculares. La única pega es que en el mes de agosto se forman largas caravanas de coches, por lo que merece la pena ir temprano por la mañana. A la bajada, nos paramos en el tramo de la Huesera para comprobar la dificultad a la que se enfrentan los ciclistas cuando tienen que subir los Lagos en la Vuelta ciclista a España y, luego, descendimos hasta el pueblo de Covadonga para visitar el monasterio. Si quieres visitar otros lugares, acércate a la Casa Dago, en Cangas de Onís. Se trata de un centro de información del Parque Nacional de los Picos de Europa. Allí te darán información y te aconsejarán muy bien para que veas otros sitio de interés.

Y hasta aquí duró nuestra aventura en tierras asturianas. Sin embargo, todavía mantenemos vivo el recuerdo de este viaje y, en estos momentos, ya estamos planificando nuestra próxima visita. Nos estamos preparando a conciencia y es posible que el año que viene seamos famosos por haber conseguido la victoria en el descenso del Sella.

Imagen: Luis Villa

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