Conciertos de las Velas en Pedraza

PedrazaPedraza, con sus murallas y sus calles adoquinadas, descansa sobre el piedemonte segoviano de la sierra de Guadarrama. A sus pies dormitan los ríos Cega y Vadillo. Dicen las crónicas que vivió su mayor esplendor en la Edad Media, pero no es cierto. Su mayor esplendor lo vive hoy en día durante los dos primeros sábados de cada mes de julio. En esas fechas, decenas de miles de velas iluminan desde el anochecer sus calles empedradas y sus ventanas enrejadas y la música inunda todos los rincones de la villa.

Huir del calor estival y poner rumbo a Pedraza es como emprender un viaje atrás en el tiempo. Siglos de historia se esconden tras la única puerta de su muralla, casas nobles cubiertas de blasones que hablan al visitante de un pasado de grandeza, una cárcel que también revela fugas, abusos y tiempos duros, y un orgulloso castillo con huellas romanas, visigodas y árabes que protege para el visitante algunas buenas pinturas de Ignacio Zuloaga. Pero en Pedraza el presente está a la altura del pasado, no sólo porque el pueblecito conserva casi intacto el austero encanto de sus calles empedradas y de su plaza porticada, sino por el esfuerzo de sus habitantes en aportar vida a la herencia que les ha dejado la Historia. Y así es como surgió, en 1978, la idea de los Conciertos de las Velas.

Música con velas en la Plaza Mayor

Desde entonces, los dos primeros sábados de julio las calles de la ciudad se adornan con más de 30.000 minúsculas llamitas que todos se ocupan de mantener encendidas. El hechizo es inmenso pese a las manadas de visitantes que no renuncian a disfrutar de ese ambiente único. Y a las 10 en punto de la noche, comienza la música en la Plaza Mayor. El público, pertrechado con chales y chaquetas (la noche puede llegar a ser algo más que fresca) abarrota las sillas de tijera colocadas en el asimétrico recinto; los más previsores, los que han reservado sitio con antelación, se preparan en las balconadas de los restaurantes para disfrutar del espectáculo, y los afortunados con casa en el centro del pueblo invitan a sus amigos a verlo todo desde balcones y ventanas, tambien engalanadas con velas.

Este año, la soprano Ainhoa Arteta ha sido la encargada de abrir un mes de música, acompañada por el tenor Luis Dámaso. El bailaor Antonio Canales y Juan de Juan son las estrellas invitadas al segundo concierto, el día 10 de julio. Pero no acaba ahí la cosa, porque el siguiente fin de semana Pedraza se sumerge en la tradición castellana con un encuentro de dulzaineros y danzantes en el que también hay espacio para los pasodobles, las habaneras, los valses y las polkas.

Es una suerte que los conciertos tengan lugar en plena plaza, porque así, en el intermedio, los bares hacen su agosto y los espectadores calman su sed, mientras aprovechan para comentar la actuación de los artistas o los vestidos de las señoras. Y es que el espectáculo es también toda una cita social en Pedraza. Para después del concierto, aunque sea tarde, queda la cena (de nuevo, previa reserva). Nada mejor que un buen cochinillo asado para entonar el cuerpo (en La Olma lo bordan, aunque hay muchos y buenos restaurantes donde elegir) y reponer fuerzas para el último paseo por Pedraza. Los turistas ya han emprendido el regreso a casa y las angostas calles nos reservan el placer de la soledad y el silencio bajo la estrellada noche segoviana.

Datos de interés:

Situación: a 75 minutos de Madrid en coche, se llega por la A-I, salida Santo Tomé del Puerto, y siguiendo las indicaciones a Segovia hasta encontrar el desvío a Pedraza.

Recomendación: para los Conciertos de las Velas es bueno llegar a media tarde. Aún así, hay que aparcar fuera del pueblo y hacer cola para entrar en el recinto de la plaza. No olvidar una chaqueta.

Venta de entradas: 45 euros; en Librerías Crisol (Juan Bravo 38, Madrid, tel. 91 423 82 83), en la Fundación Villa de Pedraza (calle Real 15, Pedraza, tel. 921 509 960) o en el Patronato Provincial de Turismo (Fernández Ladreda 8, Segovia, tel. 902 102 616).

Imagen: RM

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